lunes, 20 de julio de 2009

El día que quise vender mi alma

Aquel día no lo podré olvidar jamas, bah, en realidad todo queda aplastado por el pie del olvido, así que voy a hacer un esfuerzo por recordarlo. De hecho, la fecha no la recuerdo, tampoco el día, pero lo que no olvido era la hora en que comenzó todo. Las 18 hs, las malditas seis de la tarde. Nunca había salido tan mal de la oficina, estaba agobiado por mi pequeña vida, tenía un trabajo mediocre, en el cual no iba a progresar nunca, ni dentro ni fuera de ese estudio contable. Mi mujer me había abandonado hacía ya seis meses por alguien mejor, que no era muy difícil de encontrar , y lo bien que hizo, me tapaban las deudas, mi hija me llamaba por mi nombre de pila, intuyo que no le daba una imagen suficiente digna, como para decirme papá y mis amigos ya se habían agotado de ayudarme y de oír mis quejas. Mi actual novia solo me demandaba que estudiara para que "sea alguien", ya no creía en dios, aunque le seguía pidiendo que me ayude, pero se ve que no me escuchaba y como no me escuchaba, opte por pedir ayuda en el equipo contrario .No hay que ser un genio para entender que no la pasaba bien por esos tiempos. Así que decidí dos cosas: La primera, que no volvería a mi casa por unas cuantas horas y caminaría sin rumbo, y la segunda, vender mi alma al diablo. Sí, no me escuchas dios, bueno entonces me voy con tu rival, y que? Me dije enojado.
Inmediatamente tuve un problema, y era el siguiente: a donde se ubica al diablo? Nunca fui muy religioso, pero supuse que habría alguna manera para convocarlo. Así que intente pensar en él, y por una transmisión de pensamiento desde la tierra hasta el infierno, se enteraría de mi intención de cambiarle mi alma por algunos placeres banales, pero no funcionaba. Caminaba y caminaba y nadie que se asemejara a un demonio aparecía. Hasta que lo vi. En la intersección de Junin y Av. Córdoba, un hombre muy bien vestido de traje y con un bastón, camina de frente hacia mí. Este es el diablo, me dije para mis adentros. Cuando estaba a menos de un metro, sonreí y le dije:
Yo: No pense que era tan fácil!!!
Hombre de traje: Perdón, tan fácil que?
Yo: No, bueno, digo, esto de que lo llamo y menos de cinco minutos se hace presente, la verdad no tenia ni idea como funcionaba, porque yo hablaba con el de arriba, tu ex jefe, pero nunca me contesto.
Hombre de traje: Disculpe, me parece que me confunde con otra persona.
Yo: No, no, no te confundo, yo soy el que te llamo. Bueno, no le quiero robar mucho tiempo, supongo que tendrá maldades por hacer. Dije intentando ser gracioso.
Hombre de traje: Perdón que insista, pero nos conocemos?
Yo: Bueno, yo no lo conocía, había oído hablar mucho de Ud. Pero nunca lo había visto, quien no conoce al diablo.
Hombre de traje: Que diablo? Que idioteces decís estúpido
Yo: Bueeee, no se ponga así. Tampoco es para tanto, le dije intuyendo que algo no estaba bien. Ud. no es el diablo?
Hombre de traje: Que diablo? Que decís imbécil, tomatelas trastornado.
Yo: Perdón, eeeehhh, me confundí, tampoco para que te pongas así. A quien le ganaste?, obvio que no esos el diablo, hasta el diablo debe tener mejor humor que el tuyo, todo por que tenes un traje, mercantilista de cuarta, anda, anda.
Bueno, evidentemente, no era el diablo, y yo? Sí, era un boludo.
La transmisión de pensamientos era claro que no funcionaba. Entonces deduje que si para hablar con dios, hay que acercarse a su casa, o sea la iglesia, el diablo tendría algún locutorio en donde podría comunicarme con él . La cuestión era que no se me ocurría cual podría ser ese lugar. Pense en un cementerio, pero aquel sitio tiene que ver mas con la muerte que con el demonio. Opte por seguir el sentido común, dicho sea de paso, el peor de los sentidos. Fue así que busque en los clasificados, de un diario que compre, algún culto satánico, pero no lo encontré. Lo que si encontré fue un médium, al menos eso decía el aviso, el cual transcribo:

Queres hablar con tu ser querido? Te quedo algo pendiente que decirte a tu abuela? Queres saber como es el mas allá? Lo que buscas es a Ruben.
Médium, tarotista, clarividente, astrólogo, parapsicólogo. Hoy liquidación, por el mismo precio te lee la borra del café y la mano.
Tel: 4742-2086. Av. Córdoba 1239 7° B.

Esta es la mía, sentencie. Estaba a unas cuadras, y si este tipo podía hacer todo lo que decía el aviso, podía tener línea directa con Lucifer. Me tome un taxi y llegue hasta el lugar.
Toque timbre, y una vos femenina interrogo.
Voz del portero eléctrico: Si? Quien es?
Yo: Vengo por el aviso, a ver a Ruben
Voz del portero eléctrico: Tiene cita?
Yo: No, pero es muy urgente Srta., si me hace el favor, pago lo sea necesario
Voz del portero eléctrico: cuanto vale su urgencia?
Yo: Bueno, no se, tampoco se cuanto sale la entrevista con Ruben.
Voz del portero eléctrico: Mire, con cita programada, los honorarios del Sr. Ruben son de 300 pesos. Y viendo su urgencia, teniendo en cuenta que el Sr. Ruben tendría que postergar entrevistas, unos 500.
Yo: 500 pesos? Dije con vos de indignación y asombro.
Voz del portero eléctrico: Si, 500, sube o no?
Mi vida ya no tenia sentido, así que perder 500 pesos, daba igual, y opte por subir, acepte y entre.
El edificio era antiguo, sobrio, pero lindo. Mucho mármol y ascensores que parecían reliquias. Llegue al departamento indicado y toque timbre. Sentí que alguien miró por la mirilla, y luego la puerta se abrió. Una mujer joven, de unos 30 años, muy bonita, y en ropa interior muy provocativa, me dijo:
Mujer provocativa: Adelante
Yo: Perdón, me parece que me equivoque, estaba buscando a Ruben el médium. disculpe, le dije ,sin parar de mirarla.
Mujer provocativa: Si, si, es acá. Pase.
Yo: Bueno gracias. Mientras pensaba porque no me dejaba de joder con toda esta historia y le ofrecía los 500 pesos a esta mujer para que se entregue a los placeres venéreos mas bajos, pero me contuve.
Me ofreció que me sentara y así lo hice. El lugar se asemejaba mas a un estudio jurídico que a un lugar en donde hablan con los muertos, con un toque de una casa de tolerancia, que le daba la secretaria, que escribía en su computadora, semi desnuda. No podía despegarle los ojos, era muy atractiva. Así que mientras esperaba, me imaginaba, revolcándome con aquella dama. No se cuanto tiempo transcurrió, y esta mujer, me dijo que Ruben me podía atender.
Me indico con una mirada el camino, que daba a un cuarto contiguo. Atravesé unas cortinas de caña y me quede parado. El cuarto estaba casi a oscuras si no fuese por el candor de unas velas muy berretas. No veía nada, así que quede ahí duro esperando. Lo poco que se distinguía era un escritorio y un si una silla. Intente forzar la vista, para ver si alguien ocupaba aquel asiento, e inmediatamente una voz muy aguda y chillona me pidió que me acerque. Di un paso con mucho miedo de llevarme algo por delante. De repente unas luces, que hicieron mejor mi visión, se encendieron. Y ahí lo vi al afamado Ruben. Su aspecto era el de alguien que no sabe combinar su ropa pero adrede. Ruben era de tés trigueña, canoso, unos 40 años calcule y un bronceado que lo alejaba de cualquier mística.
El dialogo que tuvimos fue este:
Yo: Buenas tardes
Ruben: Shhhhh!!!!!, no me diga nada, ni me salude, no emita sonido, puedo leer su mente, percibo lo que siente, siento lo que piensa y pienso lo que siente. Yo asentí con la cabeza, y mire hacia arriba como pidiendo clemencia.
Ruben: Algo lo agobia, puedo sentirlo. Tiene una asignatura pendiente. Su padre!, si, su padre, quiere saber como esta su padre.
Yo: En realidad…
Ruben: Shhhhh!!!!, no me diga nada, estoy en transe. Y siguió: No, no es su padre, es….un primo, Ud. tenía un primo en Baradero, falleció por un accidente jugando al truco y le debía plata, quiere entablar dialogo con el, para asegurarse que la este pasando mal por su deuda terrenal
Yo, no salía de mi asombro y me maldecía por ser un idiota. Inmediatamente volví a mi pensamiento de hacerle una propuesta indecente a la secretaria, y Ruben, seguía: No respire, no se mueva, no dude, me iluminé. Viene en busca de su amor de toda la vida, su primer novia. Ella lo engaño pero Ud. le guarda cariño, falleció hace, hace…..hace 3 meses y Ud. esta lleno de culpa por haber sido cornudo y desearle la muerte, pero ahora quiere tener una ultima conversación. Ahora puede hablar, cual de las tres es?
Yo: Ninguna, Sr.
Ruben: Estaré perdiendo los poderes? tengo que dejar de beber (dijo en voz baja). Entonces cuénteme
Yo: Mire, el motivo que me trajo hasta acá, ya no se si es valido, al menos Ud. no lo detecto.
Ruben: Y muchos celulares por la zona vio, me truncan los poderes, pero cuénteme, a lo mejor lo puedo ayudar.
Yo: si, si entiendo - dije conteniéndome para no violentarme. Pero, los 500 pesos se los tenia que dejar igual a ese cara dura, así que decidí contarle.
Yo: Voy a ser breve. Decidí venderle mi alma al diablo, pero no se como ubicar al diablo, Ud. tiene algún método? Se ha contactado alguna vez? Es imposible lo que pido?
Ruben: Uuuuuuh el diablo?
Yo: si, el diablo
Ruben: Uuuuuh, eso si que es difícil. -Dijo con voz de miedo, y continuo- Una sola vez lo llame para un cliente, pero creo que no resulto, nunca mas supe del tipo. Pero si quiere lo intentamos, yo no tengo nada que perder, y por lo que cuenta, Ud. Tampoco. Eso si, estos trabajos, son mas costosos…
Yo: más? Cuanto? mas de 500 pesos?
Ruben: Y por lo menos 800, solo porque Ud. Me cayo bien
Yo: y Ud. me garantiza que podré ver o hablar con el diablo?
Ruben: Garantizar, garantizar, quien garantiza algo hoy en día, y con el diablo nunca se sabe. Bue!!! mire, acepta si o no? Porque tengo gente esperando.
Yo: si esta bien - dije resignado-
Ruben: Perfectoooo!!!!!, ya mismo me pongo a trabajar, siéntese, siéntese hombre.
Tome asiento mientras pensaba todo lo que no iba a pagar por dejar 800 pesos al tipo que me inspiraba menos confianza en el mundo. Pero seguí adelante, después de todo estaba buscando al diablo.
Ruben, saco un libro de una caja portátil de metal, esas en las que se guardan dinero. Para mi asombro, era un libro cualunque, no como los que se ven en las películas ,esos de aspecto añejo, o recubiertos de cuero. Este, era un libro de color amarillo, de aspecto barato, y con letras grandes de color verde en la tapa que decía:

Como ser piola en diez días

Inmediatamente, descubrí que era de autoayuda, y si el diablo no se presentaba con esa invocación, no vendría con nada.
Seguí observando a Ruben. Comenzó a hablar en otra lengua, o eso intentaba demostrar, al menos era una lengua que no era español, pero se asemejaba al jeringoso. Cerraba los ojos, se movía en su asiento de atrás hacia delante, debes en cuando pegaba un grito y movía los brazos, y yo para esta instancia, ya no sabia si reírme o llorar, De pronto se quedo paralizado, como si le tuviese un calambre en todo el cuerpo. Me miro, dio un aplauso, chasqueo los dedos y me dijo: Listo campeón, anda tranquilo, dejale los honorarios a Marianita, que hembron, la viste no? Bue, cualquier cosa pegate una vuelta, ahora te dejo, porque tengo gente esperando. Nos vemoooos!!!!. Al instante toda la habitación se torno oscura nuevamente y yo que no podía comprender como me habían robado tan fácilmente en mi cara, volví por donde había ingresado. Perplejo, mire a la secretaria que seguía semi desnuda, pero a mi ya no me quedaba ni libido, y menos plata como para insinuarle algo.
Baje del departamento mas confundido y depresivo de lo que estaba 1 hora atrás, gane la calle y me resigne a terminar con esta estupidez, volver a mi departamento de un ambiente lleno de humedad y seguir con mi pésima vida. En la primer esquina que me cruce doble, no sabia como hacer para alejarme de la sensación de vergüenza que tenia por como me habían estafado pense que caminando, ya que no me quedaba dinero ni para tomar un colectivo, rápido la dejaría atrás.
La calle a medida que avanzaba, se tornaba mas oscura y mas desierta. Cuando quise mirar el nombre de la calle, ya no había carteles y nada se veía. Las casas habían desaparecido y todo se transformo en fabricas abandonadas. Debo reconocer que me abrazo el miedo y no entendía porque, dos cuadras atrás estaba buscando al diablo y ahora estar solo a oscuras me hacia temblar.
Apure el paso hacia una luz tenue que se veía dos o tres cuadras mas adelante, debajo de aquel resplandor había un bulto que se asemejaba a una bolsa de basura, ya no me alcanzaba con caminar rápido, así que corrí, y llegue a la luz. Dicha bolsa, no era tal, era un tipo sentado tomando, lo que parecía vino, de una botella. Estaba todo andrajoso, sucio y su olor era vomitivo.
Yo ya estaba demasiado cerca como para evitarlo, así que decidí disimular el susto que tenia y preguntarle el nombre de la calle. El ciruja, se quedo callado al menos por un minuto, como si yo no existiese, luego giro su cara y me dijo:

Ciruja: Que decís salame? Como se llama la calle? Vos te pensas que esto es joda? Que a mi me sobra el tiempo? El Sr. Piensa que es el único en el mundo, no?
Yo: Eh, eeehh, perdón no se de que me habla, no lo quise molestar. Intente alejarme y volver correr
Ciruja: Pará para, ofendido, veni, veni, sentate. Vos me llamaste y ahora te gana el miedo? Adivina quien soy?
Yo: Diablo?
Ciruja: ah vos sos un genio!!!! - dijo siendo irónico siguió- el método deductivo es lo tuyo. Sí, soy ese que dijiste, a quien esperabas, al papa?. Así que queres vender tu alma? A ver contame.
Yo no salía del estupor en cuatro horas, había decidido vender mi alma, había confundido a Lucifer con un tipo, había visto a una mujer en ropa interior sin tocarla, me habían estafado muy, pero muy fácilmente y ahora tenia al diablo en frente, el cual se parecía mas a un indigente que a alguien que se opuso a dios.
Yo: Bueno, si, la verdad que no lo puedo creer, pero si quiero vender mi alma.
Diablo ciruja: Y cuanto queres?
Yo: y….no se cuanto debe valer, pero algo debe valer
Diablo ciruja: Si, pero menos de lo que vos pensas, dale, deci algo,no tengo toda la noche, me tengo que ir a oriente que se viene una linda, pero linda de las mías.
Yo: Y yo había pensado, primero en tener dinero por muchos años, una mujer hermosa al lado, si es modelo mejor, si, si modelo. Después quiero poder, mucho poder, ser famoso, que todos me admiren, que las mujeres me alaben y los hombre me envidien, y…y. -El diablo me interrumpió
Diablo ciruja: Para, para, para la moto. Evidentemente no tenes idea de cómo es esto. Que las mujeres me alaben, los hombre me envidien….a quien le ganaste? Tu alma da para, como mucho y porque hoy me agarras de buen humor, yyyyyy…..un auto y una casa nueva, eso si de 3 ambientes y como si esto fuera poco, te puedo dar a elegir el barrio, pero tiene que ser zona sur.
Yo: Que? Como que mi alma da para? Te estoy vendiendo mi alma. Y eso que el diablo te otorga todos los placeres a cambio del alma? Donde quedo?
Diablo ciruja: Si, es así, te los estoy otorgando a los placeres, o no te das cuenta? pero los placeres que puede pagar tu alma o vos pensas que todos valen igual, tu alma no vale la misma que la de un dictador, ya que este contribuye con la causa, me entedes? En cambio vos, que tenes para ofrecer, no sos un genio, no mataste a nadie, tenes una vida aburrida, y encima quieres ser el dueño de la tierra.
Yo: Pero una casa me la puedo comprar yo
Diablo ciruja: Vos? Bueno compratela, y cuando estes decidido a hacer las cosas como corresponden, me avisas.
Yo: Pero, espere, espere - le dije en un tono amable - Yo le doy mi alma, Ud. me da una casa y un auto y yo después me condeno a la eternidad en el infierno?
Diablo Ciruja: Si
Yo: No le parece un poco desigual el trato? Digo… - El diablo me interrumpió nuevamente-
Diablo Ciruja: Que vas a decir, pensa bien que vas a decir, ibas a decir injusto no? Injusto? Y con quien pensas que hablas con un referí? Soy el diablo querido. Y por lo visto sos tan mediocre que ni tu alma podes vender- Se levanto del cordón de la vereda, dio un sorbo y se desvaneció.
Yo me quede mirando el asfalto y pensando en lo que me había dicho. Tenia razón, era un mediocre, y la verdad que no me convencía aquel trato. Ni dios ni el diablo, ni el médium, ni mi ex ni mi hija podían ayudarme, todo quedaba en mis manos, como siempre, solo yo y justo a mi, me había tocado ser yo y no tenia mas remedio que cambiar mi vida por mi mismo. O al menos conformarme que solo yo decido sobre mi destino, aunque así no sea.