Advertencia:
La historia que sigue a continuación, no tiene un final feliz, o al menos un final concreto.
Es de público conocimiento, ciertas cosas que no deben hacerse en un orgía, una de ellas es llegar primero, se sabe que la espera a un banquete amatorio es muy tediosa, uno no sabe si desnudarce mientras espera al resto de la tropa, si retirarce par luego retornar o si entablar un dialogo de economia con el dueño de casa. Otra de las cuestiones a evitar son los nombres propios, y no por signo negativo, si no porque son totalmente innecesarios, da lo mismo en el fragor del libertinaje, un Juan que un Roberto. En tercer lugar, no es recomendable repetir a los integrantes, ya que esto ultimo, le quita emoción al arte “promiscuo”, la familiaridad de los rostros hace poco motivador a los amantes,uno ya comienza a intuir gestos, posturas, poses, y por ultimo y mas importante sin excepción, jamas, pase lo que pase en esos degustes carnales, jamas, hay que enamorarse.
Julia, mi pobre Julia, no me escucho y estos fueron los hechos.
Era inminente la llegada del año 2005, y por ese entonces, mi amiga Julia viajaba con frecuencia al exterior, solo por placer. Los réditos de su cadena de restaurantes eran abundantes y ella no escatimaba en gastos, así fue que recorrió todo Europa, y en cada país, en cada ciudad, se entregaba a los placeres venéreos con total entusiasmo. De cada porción del planeta tenia una historia distinta, descripciones que harían ruborizar al mas liberal de la tierra. Debo reconocerle algo, era muy buena contando anécdotas, su placer no invalidaba ni obnubilaba su capacidad de observación, ni de tacto y mucho menos del gusto. Y así se tiraba los días Julia. Hasta que llego el maldito 31 de diciembre de 2004, ella estaba en Argentina, pero sus gustos amatorios, no tenían prejuicios geográficos, donde estuviese, una orgía habría. Y así fue, que para despedir el año, se desencadeno una maratón sexual , sin restricciones, sin frenos, el placer se olía, ya que la luz era muy tenue, sombras sobre sombras, entrelazándose y Julia extasiada como nunca, pero algo paso, algo que no estaba programado, aunque nada este programado en una orgía, pero algo que no estaba en los planes de Julia, una piel especial, espacial, la poseyó, la hizo propia, la hizo vibrar, la amo y Julia, mi pobre Julia, se enamoro.
Predio noción del tiempo, no pudo afirmar con exactitud el tiempo que duro aquel hecho, aunque otros amadores atestiguan que fue la orgía mas larga que haya existido en la modernidad.
Pasaron los días y Julia, no se quedo quieta, intento averiguar de quien era ese cuerpo, como era el nombre de quien la había hecho volar. Pero claro, fue inútil, en una orgía, no existen las listas de invitados para el archivo. Intento también, convocar realizar una nueva edición de la despedida del año, así tendría la posibilidad de encontrar ese cuerpo por el olfato o el tacto, pero la mitad de los integrantes no volvieron.
Decidió entonces, embarcarse en una empresa obsesiva, de pasión y deseo, de búsqueda, sexo, esperanza y amor.
Le aconseje que retrocediera en su decisión, que seria inútil, pero Julia, mi pobre Julia, tampoco me presto atención.
Ya hace tres años que Julia no para su búsqueda de aquella sombra en cientos de orgías, sigue viajando, ya casi sin fuerzas, pero con la esperanza blindada en acero. Hace un mes hablamos, y me expreso que una noche en Santiago de Chile, le pareció haberlo encontrado, que aquel cuerpo la amo casi de la misma manera, pero no igual. Le desee suerte, no sin antes decirle que cuando sucede el milagro del amor, sucede una vez en la vida, y que a veces dura solo una noche, y cuando sucede, uno esta como atado de pies y manos, y nada puede hacer, no se puede oponer al amor, por mas resistencia que ofrezca, claro, pero también, cuando deja de suceder, uno tampoco puede hacer nada, pero Julia, mi pobre Julia, no me escucho.
La historia que sigue a continuación, no tiene un final feliz, o al menos un final concreto.
Es de público conocimiento, ciertas cosas que no deben hacerse en un orgía, una de ellas es llegar primero, se sabe que la espera a un banquete amatorio es muy tediosa, uno no sabe si desnudarce mientras espera al resto de la tropa, si retirarce par luego retornar o si entablar un dialogo de economia con el dueño de casa. Otra de las cuestiones a evitar son los nombres propios, y no por signo negativo, si no porque son totalmente innecesarios, da lo mismo en el fragor del libertinaje, un Juan que un Roberto. En tercer lugar, no es recomendable repetir a los integrantes, ya que esto ultimo, le quita emoción al arte “promiscuo”, la familiaridad de los rostros hace poco motivador a los amantes,uno ya comienza a intuir gestos, posturas, poses, y por ultimo y mas importante sin excepción, jamas, pase lo que pase en esos degustes carnales, jamas, hay que enamorarse.
Julia, mi pobre Julia, no me escucho y estos fueron los hechos.
Era inminente la llegada del año 2005, y por ese entonces, mi amiga Julia viajaba con frecuencia al exterior, solo por placer. Los réditos de su cadena de restaurantes eran abundantes y ella no escatimaba en gastos, así fue que recorrió todo Europa, y en cada país, en cada ciudad, se entregaba a los placeres venéreos con total entusiasmo. De cada porción del planeta tenia una historia distinta, descripciones que harían ruborizar al mas liberal de la tierra. Debo reconocerle algo, era muy buena contando anécdotas, su placer no invalidaba ni obnubilaba su capacidad de observación, ni de tacto y mucho menos del gusto. Y así se tiraba los días Julia. Hasta que llego el maldito 31 de diciembre de 2004, ella estaba en Argentina, pero sus gustos amatorios, no tenían prejuicios geográficos, donde estuviese, una orgía habría. Y así fue, que para despedir el año, se desencadeno una maratón sexual , sin restricciones, sin frenos, el placer se olía, ya que la luz era muy tenue, sombras sobre sombras, entrelazándose y Julia extasiada como nunca, pero algo paso, algo que no estaba programado, aunque nada este programado en una orgía, pero algo que no estaba en los planes de Julia, una piel especial, espacial, la poseyó, la hizo propia, la hizo vibrar, la amo y Julia, mi pobre Julia, se enamoro.
Predio noción del tiempo, no pudo afirmar con exactitud el tiempo que duro aquel hecho, aunque otros amadores atestiguan que fue la orgía mas larga que haya existido en la modernidad.
Pasaron los días y Julia, no se quedo quieta, intento averiguar de quien era ese cuerpo, como era el nombre de quien la había hecho volar. Pero claro, fue inútil, en una orgía, no existen las listas de invitados para el archivo. Intento también, convocar realizar una nueva edición de la despedida del año, así tendría la posibilidad de encontrar ese cuerpo por el olfato o el tacto, pero la mitad de los integrantes no volvieron.
Decidió entonces, embarcarse en una empresa obsesiva, de pasión y deseo, de búsqueda, sexo, esperanza y amor.
Le aconseje que retrocediera en su decisión, que seria inútil, pero Julia, mi pobre Julia, tampoco me presto atención.
Ya hace tres años que Julia no para su búsqueda de aquella sombra en cientos de orgías, sigue viajando, ya casi sin fuerzas, pero con la esperanza blindada en acero. Hace un mes hablamos, y me expreso que una noche en Santiago de Chile, le pareció haberlo encontrado, que aquel cuerpo la amo casi de la misma manera, pero no igual. Le desee suerte, no sin antes decirle que cuando sucede el milagro del amor, sucede una vez en la vida, y que a veces dura solo una noche, y cuando sucede, uno esta como atado de pies y manos, y nada puede hacer, no se puede oponer al amor, por mas resistencia que ofrezca, claro, pero también, cuando deja de suceder, uno tampoco puede hacer nada, pero Julia, mi pobre Julia, no me escucho.
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