Cuentan los parroquianos mas añejos del pueblo de Esperanza, que allí nació un hombre que dedico toda su vida a modificar el mundo, su nombre era Anselmo y su único propósito en la vida era transformar, como se dijo, al mundo con sus acciones. Su persuasión era envidiable y su actitud y seguridad nunca vista.
Primero pensó que la tierra seria mejor si aportaba intelecto, fue así como se instruyo en todas las disciplinas del conocimiento.
Don Ulises que era el ciudadano más viejo de Esperanza, lo veía pasar a Anselmo por delante de su casa e irónicamente lo interrogaba:
Don Ulises- Donde va tan apurado mi'jo?
Anselmo- A cambiar el mundo con mucha inteligencia- gritaba. Y don Ulises le respondía- Me parece que no le va alcanzar – y se reía con sarcasmo.
Anselmo enfurecía y más se esforzaba.
Pasó mucho tiempo y se podía decir de Anselmo que era un erudito en todas las artes existentes, desde la política hasta el tejido, pero, para desgracia de todos, el mundo seguía igual. Anselmo frustrado, pensó entonces que quizás con riquezas podría mejorar el planeta. Decidido empezó a realizar inversiones que le devolvían ganancias extraordinarias y cada vez que pasaba por delante de don Ulises, la conversación se repetía.
Don Ulises- Donde va tan apurado mijo?
Anselmo- A cambiar el mundo con mucha, pero muchas riquezas- gritaba. Y don Ulises le respondía- Me parece que no le va alcanzar – y se reía con sarcasmo.
Anselmo colérico se esforzó tanto, que llego a ser el hombre más rico del universo, pero..Para pesar de nuestro amigo, el mundo era inmutable, nada cambiaba. Así fue Anselmo, no dándose por vencido llego a la conclusión que el cosmos caería rendido a los pies de su gloria. Por este motivo se hizo deportista, fue entonces que era la única persona en la historia de la humanidad que se consagro campeón mundial en todos los actividades lúdicas, desde el tenis hasta el ajedrez, pasando por la payana. Y cada vez que se cruzaba con don Ulises, este se mofaba de él con su frase: “ Me parece que no le va alcanzar” siempre riendo.
Luego de ser ovacionado en todos los países existentes, se creo una nueva tierra, a la cual se bautizo con el nombre de Anselmo. El mundo lo admiraba, lo admiraba, pero, cambiaba y nuestro héroe, se irritaba y desmoronaba.
Un día, como ultima instancia llegando a sus 80 años, fue a visitar a don Ulises, el cual estaba intacto (es de publico conocimiento, que la sabiduría es atemporal).
Don Ulises lo saludo cordialmente al verlo llegar, pero Anselmo no devolvió el saludo e inmediatamente le pregunto porque se reía de él cada vez que este quería cambiar el mundo. Don Ulises hizo un gesto de asombro, uno de esos gestos que nos hacen a nosotros mismos cuando estamos frente a una obviedad y no la vemos, luego rió y dijo:- Ud. Amigo mío, nunca podrá cambiar el mundo, por la sencilla razón, que Ud. Es una de esas personas que piensan que el mundo se modifica directamente con las acciones de uno. Es como el común de los mortales, egocéntrico y vulgar. Y siguió diciendo- Solo hay una salida para este dilema, y es teniendo un amigo. Por que un amigo, guarda en si mismo la riqueza, la gloria y el intelecto, porque ese amigo nos modifica, nos cambia, nos transforma…Vamos hombre, no sea tonto Anselmo, un amigo nos hace mejor persona, y el mundo se hace un poquito mas habitable con mejores personas. Y a lo mejor Ud. No puede cambiar el mundo, pero mejorar a una persona en el mundo en sí, y no hay nada más inteligente, nada más rico y con más gloria que tener un amigo.
Anselmo, callo y no pudo hacer más que llorar, por lo que no fue, y lloro aun mas por lo que no pudo hacer que fueran.
Primero pensó que la tierra seria mejor si aportaba intelecto, fue así como se instruyo en todas las disciplinas del conocimiento.
Don Ulises que era el ciudadano más viejo de Esperanza, lo veía pasar a Anselmo por delante de su casa e irónicamente lo interrogaba:
Don Ulises- Donde va tan apurado mi'jo?
Anselmo- A cambiar el mundo con mucha inteligencia- gritaba. Y don Ulises le respondía- Me parece que no le va alcanzar – y se reía con sarcasmo.
Anselmo enfurecía y más se esforzaba.
Pasó mucho tiempo y se podía decir de Anselmo que era un erudito en todas las artes existentes, desde la política hasta el tejido, pero, para desgracia de todos, el mundo seguía igual. Anselmo frustrado, pensó entonces que quizás con riquezas podría mejorar el planeta. Decidido empezó a realizar inversiones que le devolvían ganancias extraordinarias y cada vez que pasaba por delante de don Ulises, la conversación se repetía.
Don Ulises- Donde va tan apurado mijo?
Anselmo- A cambiar el mundo con mucha, pero muchas riquezas- gritaba. Y don Ulises le respondía- Me parece que no le va alcanzar – y se reía con sarcasmo.
Anselmo colérico se esforzó tanto, que llego a ser el hombre más rico del universo, pero..Para pesar de nuestro amigo, el mundo era inmutable, nada cambiaba. Así fue Anselmo, no dándose por vencido llego a la conclusión que el cosmos caería rendido a los pies de su gloria. Por este motivo se hizo deportista, fue entonces que era la única persona en la historia de la humanidad que se consagro campeón mundial en todos los actividades lúdicas, desde el tenis hasta el ajedrez, pasando por la payana. Y cada vez que se cruzaba con don Ulises, este se mofaba de él con su frase: “ Me parece que no le va alcanzar” siempre riendo.
Luego de ser ovacionado en todos los países existentes, se creo una nueva tierra, a la cual se bautizo con el nombre de Anselmo. El mundo lo admiraba, lo admiraba, pero, cambiaba y nuestro héroe, se irritaba y desmoronaba.
Un día, como ultima instancia llegando a sus 80 años, fue a visitar a don Ulises, el cual estaba intacto (es de publico conocimiento, que la sabiduría es atemporal).
Don Ulises lo saludo cordialmente al verlo llegar, pero Anselmo no devolvió el saludo e inmediatamente le pregunto porque se reía de él cada vez que este quería cambiar el mundo. Don Ulises hizo un gesto de asombro, uno de esos gestos que nos hacen a nosotros mismos cuando estamos frente a una obviedad y no la vemos, luego rió y dijo:- Ud. Amigo mío, nunca podrá cambiar el mundo, por la sencilla razón, que Ud. Es una de esas personas que piensan que el mundo se modifica directamente con las acciones de uno. Es como el común de los mortales, egocéntrico y vulgar. Y siguió diciendo- Solo hay una salida para este dilema, y es teniendo un amigo. Por que un amigo, guarda en si mismo la riqueza, la gloria y el intelecto, porque ese amigo nos modifica, nos cambia, nos transforma…Vamos hombre, no sea tonto Anselmo, un amigo nos hace mejor persona, y el mundo se hace un poquito mas habitable con mejores personas. Y a lo mejor Ud. No puede cambiar el mundo, pero mejorar a una persona en el mundo en sí, y no hay nada más inteligente, nada más rico y con más gloria que tener un amigo.
Anselmo, callo y no pudo hacer más que llorar, por lo que no fue, y lloro aun mas por lo que no pudo hacer que fueran.
1 comentario:
Me encanto!!!!!!!1 Simple, concreto, entretenido, y sin lugar a distracciones..buena trama, q lindo fue conocerte!!!!!!!!! Sol
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