Que es una isla? Según la Real academia Española: Isla, es cualquier masa de tierra, de pequeña extensión en comparación con otras, rodeada de agua. Esta definición es geográfica y hasta de topología, pero trasladada al ser, sería algo así como: Cualquier masa corporal de pequeña extensión en comparación con otra cualquiera de misma índole, rodeada de otras islas, o personas. Porque que es una persona? Ni mas ni menos y dejando de lado todo eufemismo, que una isla, una porción aislada, lejos o cerca, pero básicamente “incomunicada” al menos por el momento, solo por el momento. Visto así, podría hasta resultar negativo, la apreciación de la no comunicación. Pero seamos realistas, nadie puede afirmar, que se comunica, ni siquiera se comunica en forma específica una idea o un concepto, ni mencionemos a los sentimientos o sensaciones que son de más ardua transmisión aun. En los tiempos que corren raudamente, nadie tiene una concepción de aspiración a un archipiélago. O sea, nadie busca la unión de conceptos entre partes opuestas, lo que se busca, sin andar con vueltas, es ganar aquella afrenta “intelectual”, aunque sea mera discursiva.
Sin embargo, hay quienes han afirmado a lo largo de la historia, que cierto individualismo desmedido no esta nada mal, y en sus adeptos, adviértase, que no existe ningún tenista, famosos por su egocentrismo. Si no nada mas ni nada menos que Jean Paul Sartre, entre las cosas menos importantes que penso y comunico fue que para acercarse y mejorar la sociedad no era necesario ser “Sociable ni extrovertido”, si no, que hay que profesar con el ejemplo, así, si uno ejerce la monogamia, pretenderá una sociedad monógama. Pero este gran y admirable pensador, fue el que dijo que el hombre esta condenado a ser libre. Esta ultima apreciación, hasta aparenta ser un oximoron, pero lejos esta de eso, ya que así como con la verdad, muchas veces tampoco sabemos que hacer con tanta “libertad”, en el sentido metafórico, ya que todos sabemos que la libertad, literalmente hablando, no existe.
Pero la pretensión de estas líneas es referirse a las islas emocionales, que son las más lejanas, las más y difíciles de llevar, las más complejas, con más recovecos, hasta casi imposible de transitar. Imagínese el lector que hay personas que pasan la vida intentando que la quieran o la acepten, así que no debe ser un tema menor.
Convengamos que el ser humano no es nada simple, por no decir complicado. Debido a esta complejidad es que la maneras de no quedarse encerrado en uno mismo es enfrentado de las mas diversas formas, vamos! de que estamos hablando, obviamente de las relaciones humanas, las relaciones interpersonales, en síntesis las relaciones afectivas, que son las únicas que nos pueden rescatar del cautiverio propio, mejor expresado, de la soledad o del aislamiento.
Dichas relaciones se manifiestan de mil maneras diferentes y distantes entre si, que ya el lector intrépido y hasta el mas corto de ideas habrá descubierto: profundas, superficiales, casuales, buscadas, mantenidas, enfermizas, convenientes, apropiadas, fugaces, alegres, angustiantes, etc., etc. etc. A la vez con los mas diversos y hasta extravagantes motivos. Esto nos resuelve un cuestionamiento que es el Porque? Porque uno necesita, si es que lo necesita, relacionarse. Bueno aquí, cualquier lectura pierde objetividad, ya que cada uno sabe porque se relaciona. Pero en los renglones precedentes se menciono, una supuesta necesidad. Ahora bien, y acá nos encontramos en el ojo del huracán, si tal necesidad no existe? Si son meras supuestos o suposiciones sociales que un a persona sociable es mejor? Mejor que quien? Mejor en que sentido? Si existe algo mejor debe de existir algo peor, que seria lo peor? Estar solo? Y si es una elección la soledad? Si alguien sabe convivir con el “autismo” social? Es tan malo eso? Si alguien prefiere callar a romper el silencio tan despreciado por todos, solo por romperlo, ese seria el camino? Si alguien prefiere no mal gastar un buen día en alguien a quien no tolera o no desea en lo más mínimo, es tan terrible? Aquel que no desea reírse por complacencia debe ser desterrado? Aquellos que no convocamos a más de diez personas en una reunión nos merecemos el infierno? Los que prefieren estar sentados en una plaza antes que con componías indeseables deben sentir culpa? Sepa el lector, si es que aun se encuentra en calidad de tal, que todo esto como mínimo es dudoso, y digámoslo, aberrante.
Hay una realidad que es innegable, y es la siguiente: Cuando uno maneja bien las relaciones interpersonales, sus logros serán cuantitativos, y en el mejor de los casos cualitativos a la vez, pero es una excepción se diría milagrosa.
Por lo pronto, y en lo inmediato, los supuestos “logros” son solo de cantidad, pero con un costo hipotecable, y hasta impagable del propio ser. El costo de no ser, si no de parecer. Porque no existe una sola persona que pueda generar una empatía multitudinaria. Aquellas que asemejan estar cerca de esta condición, no hacen otra cosa que prostituir su ser, vender su persona, traicionar y traicionarse como lo hizo Judas.
Hay una frase que reza: Todos tenemos un precio. Lo que no dice la frase es que en tanto y en cuanto uno se lo ponga. Pero retomando el primer párrafo, uno, es una isla, y se puede volver un archipiélago y hasta un continente, la cuestión es porque’? y de que modo. El porque? Sería para ser querido, que es a lo que todos aspiramos y el modo, solo existen dos formas, con dignidad o sin ella. Lo dice este, que se encuentra a un abismo de distancia del concepto de dignidad, pero a la vez ,ese abismo es a la vuelta de la esquina. En consecuencia, no hay razones validas para ser “sociable”, es una elección, y como tal radica en el ser de cada uno, así mismo, no hay razones para sentenciar, condenar y ejecutar a los misántropos, estos últimos no instan, por su cualidad básicamente, ni quieren inducir, a su condición, porque entonces tolerar la insistencia de aquellos que nos quieren modificar, alzando la bandera del bienestar común?. Dejar ser, es lo que mas nos ayuda a ser nosotros mismos, que es lo más valido y autentico que tenemos todos, solo resta mostrarlo, respetarnos y así conseguiremos el respeto de cualquiera. Para finalizar un cuento no estaría nada mal.
Se decía que jamás había emitido ni un sonido que se pudiese interpretar como vocablo, distante del balbuceo y aferrado al prolongado y estéril silencio, como si no conociese otra alternativa, así pasaba los días Angel. Todos criticaban su condición, catalogándolo de mil patologías, desde las más empíricas hasta las más absurdas. Lo sometieron a la observación de toda la cúpula medica, lo exorcizaron, lo pellizcaron , lo humillaron, esperando una reacción y hasta le punzaron la lengua y nada .En su infancia solo conoció el tedio y las burlas, y cada instante era suplicio compartido en sociedad, esto mas lo alentaba a su inmutes. Su madre entre lagrimas, solo repetía para consolarlo: “ ya te llegara esa persona, en el momento adecuado” una mil veces: “ ya te llegara esa persona, en el momento adecuado” y la respuesta de Angel era la habitual…el silencio. Ya cumpliendo sus 23 años, y habiendo aplastado todo tipo esperanza de su entorno, mientras se dirigía a su facultad, sucedió lo inesperado. El destino, provoco un choque con hermosa Johana. Un aventón de los dioses, en el cual ella solo repitió sus líneas: Hola, y él, solo él, pudo responder de una única manera, en el instante preciso, con el tono y color de voz apropiado para estas situaciones, y con el corazón al borde de explotar, respondió: Hola
Sin embargo, hay quienes han afirmado a lo largo de la historia, que cierto individualismo desmedido no esta nada mal, y en sus adeptos, adviértase, que no existe ningún tenista, famosos por su egocentrismo. Si no nada mas ni nada menos que Jean Paul Sartre, entre las cosas menos importantes que penso y comunico fue que para acercarse y mejorar la sociedad no era necesario ser “Sociable ni extrovertido”, si no, que hay que profesar con el ejemplo, así, si uno ejerce la monogamia, pretenderá una sociedad monógama. Pero este gran y admirable pensador, fue el que dijo que el hombre esta condenado a ser libre. Esta ultima apreciación, hasta aparenta ser un oximoron, pero lejos esta de eso, ya que así como con la verdad, muchas veces tampoco sabemos que hacer con tanta “libertad”, en el sentido metafórico, ya que todos sabemos que la libertad, literalmente hablando, no existe.
Pero la pretensión de estas líneas es referirse a las islas emocionales, que son las más lejanas, las más y difíciles de llevar, las más complejas, con más recovecos, hasta casi imposible de transitar. Imagínese el lector que hay personas que pasan la vida intentando que la quieran o la acepten, así que no debe ser un tema menor.
Convengamos que el ser humano no es nada simple, por no decir complicado. Debido a esta complejidad es que la maneras de no quedarse encerrado en uno mismo es enfrentado de las mas diversas formas, vamos! de que estamos hablando, obviamente de las relaciones humanas, las relaciones interpersonales, en síntesis las relaciones afectivas, que son las únicas que nos pueden rescatar del cautiverio propio, mejor expresado, de la soledad o del aislamiento.
Dichas relaciones se manifiestan de mil maneras diferentes y distantes entre si, que ya el lector intrépido y hasta el mas corto de ideas habrá descubierto: profundas, superficiales, casuales, buscadas, mantenidas, enfermizas, convenientes, apropiadas, fugaces, alegres, angustiantes, etc., etc. etc. A la vez con los mas diversos y hasta extravagantes motivos. Esto nos resuelve un cuestionamiento que es el Porque? Porque uno necesita, si es que lo necesita, relacionarse. Bueno aquí, cualquier lectura pierde objetividad, ya que cada uno sabe porque se relaciona. Pero en los renglones precedentes se menciono, una supuesta necesidad. Ahora bien, y acá nos encontramos en el ojo del huracán, si tal necesidad no existe? Si son meras supuestos o suposiciones sociales que un a persona sociable es mejor? Mejor que quien? Mejor en que sentido? Si existe algo mejor debe de existir algo peor, que seria lo peor? Estar solo? Y si es una elección la soledad? Si alguien sabe convivir con el “autismo” social? Es tan malo eso? Si alguien prefiere callar a romper el silencio tan despreciado por todos, solo por romperlo, ese seria el camino? Si alguien prefiere no mal gastar un buen día en alguien a quien no tolera o no desea en lo más mínimo, es tan terrible? Aquel que no desea reírse por complacencia debe ser desterrado? Aquellos que no convocamos a más de diez personas en una reunión nos merecemos el infierno? Los que prefieren estar sentados en una plaza antes que con componías indeseables deben sentir culpa? Sepa el lector, si es que aun se encuentra en calidad de tal, que todo esto como mínimo es dudoso, y digámoslo, aberrante.
Hay una realidad que es innegable, y es la siguiente: Cuando uno maneja bien las relaciones interpersonales, sus logros serán cuantitativos, y en el mejor de los casos cualitativos a la vez, pero es una excepción se diría milagrosa.
Por lo pronto, y en lo inmediato, los supuestos “logros” son solo de cantidad, pero con un costo hipotecable, y hasta impagable del propio ser. El costo de no ser, si no de parecer. Porque no existe una sola persona que pueda generar una empatía multitudinaria. Aquellas que asemejan estar cerca de esta condición, no hacen otra cosa que prostituir su ser, vender su persona, traicionar y traicionarse como lo hizo Judas.
Hay una frase que reza: Todos tenemos un precio. Lo que no dice la frase es que en tanto y en cuanto uno se lo ponga. Pero retomando el primer párrafo, uno, es una isla, y se puede volver un archipiélago y hasta un continente, la cuestión es porque’? y de que modo. El porque? Sería para ser querido, que es a lo que todos aspiramos y el modo, solo existen dos formas, con dignidad o sin ella. Lo dice este, que se encuentra a un abismo de distancia del concepto de dignidad, pero a la vez ,ese abismo es a la vuelta de la esquina. En consecuencia, no hay razones validas para ser “sociable”, es una elección, y como tal radica en el ser de cada uno, así mismo, no hay razones para sentenciar, condenar y ejecutar a los misántropos, estos últimos no instan, por su cualidad básicamente, ni quieren inducir, a su condición, porque entonces tolerar la insistencia de aquellos que nos quieren modificar, alzando la bandera del bienestar común?. Dejar ser, es lo que mas nos ayuda a ser nosotros mismos, que es lo más valido y autentico que tenemos todos, solo resta mostrarlo, respetarnos y así conseguiremos el respeto de cualquiera. Para finalizar un cuento no estaría nada mal.
Se decía que jamás había emitido ni un sonido que se pudiese interpretar como vocablo, distante del balbuceo y aferrado al prolongado y estéril silencio, como si no conociese otra alternativa, así pasaba los días Angel. Todos criticaban su condición, catalogándolo de mil patologías, desde las más empíricas hasta las más absurdas. Lo sometieron a la observación de toda la cúpula medica, lo exorcizaron, lo pellizcaron , lo humillaron, esperando una reacción y hasta le punzaron la lengua y nada .En su infancia solo conoció el tedio y las burlas, y cada instante era suplicio compartido en sociedad, esto mas lo alentaba a su inmutes. Su madre entre lagrimas, solo repetía para consolarlo: “ ya te llegara esa persona, en el momento adecuado” una mil veces: “ ya te llegara esa persona, en el momento adecuado” y la respuesta de Angel era la habitual…el silencio. Ya cumpliendo sus 23 años, y habiendo aplastado todo tipo esperanza de su entorno, mientras se dirigía a su facultad, sucedió lo inesperado. El destino, provoco un choque con hermosa Johana. Un aventón de los dioses, en el cual ella solo repitió sus líneas: Hola, y él, solo él, pudo responder de una única manera, en el instante preciso, con el tono y color de voz apropiado para estas situaciones, y con el corazón al borde de explotar, respondió: Hola
No hay comentarios:
Publicar un comentario