No deja de ser sencillo, referirse a un tema tan ancestral y actual, como es el concepto de infierno sin entrometerse e inmiscuirse en la idea del catolicismo. Básicamente este lugar seria aquel en que todos arden por sus pecados, y que cualquier hijo de vecino tendría que evitar por su propio bien y mas aún por la de su alma.
Dejando de lado todo eufemismo, el imaginario colectivo entiende que es un lugar malo, donde van las personas malas. Quedará a criterio de cada lector que se entiende por malo.
Pero todos estos pesares que sufrirá nuestra “alma” serán efectuados una vez que uno feneció. Sin embargo, este narrador, sospecha profundamente que existen suplicios mas cercanos y cotidianos, a los cuales no los dirige un señor de rojo con cuernos, ni mucho menos.
En infinidad de ocasiones, nos vemos sumergidos en mares de aguas ardientes y nauseabundas, profundas e innavegables. Pero ahí no existe lugar para demonios y mucho menos para dioses, solo para la soledad del ser, la cual puede ser una gloria o una ruina.
Un dolor de muela, una carrera perdida en los burros, un desamor, una mala calificación, un tren repleto, un bar vacío, un chiste a destiempo, una conducta excesiva, un amigo que no llama, una borrachera, una nota musical mal ejecutada, un espejo lapidario, la omisión de la letra S en el discurso, un manchón en la hoja, un rango mal saltado, un sopapo del progenitor, un orgasmo interrumpido, un ensayo mediocre, arena en los distritos pudientes, una duda eterna, un desconocimiento, un abrazo mal dado o mal recibido, una factura impaga, una respuesta ignorada, un malentendido, un día sin morfar, una pesadilla, un libro insignificante, una mirada por arriba del hombro, un hijo no deseado, una estafa, una prostituta inalcanzable, un corte de luz, una critica, un afecto fallecido, un mal corte de pelo, un cigarrillo, una vergüenza, una media corrida, un laburo insoportable, una carta que no llega a destino, una verborragia, una memoria frágil, un ausentismo de dinero, una mente agobiada, una cita suspendida, una puta inalcanzable ( Sí, que le lector no tenga duda, se repite) una lapicera que no escribe, una navidad indeseada, un afano,la partida de un hermano, una sed insaciable, una enfermedad, un timbre mal apretado, una traición, un taco roto, una acusación, una dependencia, una consecuencia, un cierre roto en pleno viaje, una foto de un ex, una palabra mal escrita, la locura, la insensibilidad, una cana, un cana, una manos sudadas, un sueño imposible, repetirse, la impunidad, que no nos reconozcan, una violación, un impedimento físico, odiar, ser indiferente, recibir ordenes, vomitar, fingir simpatía, no dormir, venderse, no perdonarse, desear la muerte, ensalada de chauchas, una cerveza caliente, gritar, tener frío, ver un hijo llorar, sentirse frustrado, toser, esperar, una religión, un auto que nos deja varado, algo que no encontramos, un dios ausente, una dictadura, una comezón donde no llegamos a rascarnos, un político no representativo, la hipocresía etc., etc., etc. Estos también son infiernos, y de los mas crueles, porque “no hicimos nada para merecerlos”, pasan, se instalan por un determinado periodo y a lo mejor se van algún día. Estos son solo algunos de los peores infiernos que podemos llegar a sufrir, porque estos suceden en la tierra, todos los días, y lo peor que durante nuestras vidas, por ende no son una amenaza post mortem, ni un futuro castigo como consecuencia de malas causas. Están ahí, al alcance de cualquier mano, en cualquier barrio, a la vuelta de casi todas las esquinas y no hay conducta que pueda evitar dichos infiernos. Excepto…..uno, el peor de los infiernos, el mas cruel e ineludible, el del cual no hay retorno. Es inalterable, implacable, crudo y frío. El peor infierno en la propia vida, es nada mas ni nada menos que LA MUERTE.
Dejando de lado todo eufemismo, el imaginario colectivo entiende que es un lugar malo, donde van las personas malas. Quedará a criterio de cada lector que se entiende por malo.
Pero todos estos pesares que sufrirá nuestra “alma” serán efectuados una vez que uno feneció. Sin embargo, este narrador, sospecha profundamente que existen suplicios mas cercanos y cotidianos, a los cuales no los dirige un señor de rojo con cuernos, ni mucho menos.
En infinidad de ocasiones, nos vemos sumergidos en mares de aguas ardientes y nauseabundas, profundas e innavegables. Pero ahí no existe lugar para demonios y mucho menos para dioses, solo para la soledad del ser, la cual puede ser una gloria o una ruina.
Un dolor de muela, una carrera perdida en los burros, un desamor, una mala calificación, un tren repleto, un bar vacío, un chiste a destiempo, una conducta excesiva, un amigo que no llama, una borrachera, una nota musical mal ejecutada, un espejo lapidario, la omisión de la letra S en el discurso, un manchón en la hoja, un rango mal saltado, un sopapo del progenitor, un orgasmo interrumpido, un ensayo mediocre, arena en los distritos pudientes, una duda eterna, un desconocimiento, un abrazo mal dado o mal recibido, una factura impaga, una respuesta ignorada, un malentendido, un día sin morfar, una pesadilla, un libro insignificante, una mirada por arriba del hombro, un hijo no deseado, una estafa, una prostituta inalcanzable, un corte de luz, una critica, un afecto fallecido, un mal corte de pelo, un cigarrillo, una vergüenza, una media corrida, un laburo insoportable, una carta que no llega a destino, una verborragia, una memoria frágil, un ausentismo de dinero, una mente agobiada, una cita suspendida, una puta inalcanzable ( Sí, que le lector no tenga duda, se repite) una lapicera que no escribe, una navidad indeseada, un afano,la partida de un hermano, una sed insaciable, una enfermedad, un timbre mal apretado, una traición, un taco roto, una acusación, una dependencia, una consecuencia, un cierre roto en pleno viaje, una foto de un ex, una palabra mal escrita, la locura, la insensibilidad, una cana, un cana, una manos sudadas, un sueño imposible, repetirse, la impunidad, que no nos reconozcan, una violación, un impedimento físico, odiar, ser indiferente, recibir ordenes, vomitar, fingir simpatía, no dormir, venderse, no perdonarse, desear la muerte, ensalada de chauchas, una cerveza caliente, gritar, tener frío, ver un hijo llorar, sentirse frustrado, toser, esperar, una religión, un auto que nos deja varado, algo que no encontramos, un dios ausente, una dictadura, una comezón donde no llegamos a rascarnos, un político no representativo, la hipocresía etc., etc., etc. Estos también son infiernos, y de los mas crueles, porque “no hicimos nada para merecerlos”, pasan, se instalan por un determinado periodo y a lo mejor se van algún día. Estos son solo algunos de los peores infiernos que podemos llegar a sufrir, porque estos suceden en la tierra, todos los días, y lo peor que durante nuestras vidas, por ende no son una amenaza post mortem, ni un futuro castigo como consecuencia de malas causas. Están ahí, al alcance de cualquier mano, en cualquier barrio, a la vuelta de casi todas las esquinas y no hay conducta que pueda evitar dichos infiernos. Excepto…..uno, el peor de los infiernos, el mas cruel e ineludible, el del cual no hay retorno. Es inalterable, implacable, crudo y frío. El peor infierno en la propia vida, es nada mas ni nada menos que LA MUERTE.
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